
-"Es que era tan amable, que le di un beso".
Nuevo concepto de amabilidad.

Situación:
Resulta que un día ibamos en el auto con mi sobrina de 4 años, mi mama y yo. Yo vestia mi camisa preferida a cuadros verde que compre en una feria americana hace 5 años y me salio $8.
Diálogo:
Sobrina: por que usas esa camisa?
yo: por que me gusta.
sobrina: pero es de varon (risas pícaras)
yo: no... no ves que la estoy usando yo?
sobrina: y tenes el pelo corto, como varon! (más risas)
Es increible como se nos meten en la cabeza estereotipos, "que esto es de varon, esto es de mujer", que si cruzas las piernas asi, que si no sabes hacer un bizcochuelo, que si te gusta el futbol, que si azul o rosa...
A mi me divierte romper los estereotipos, combinarlos, jugar a ser mujer super femenina, jugar a ser chongo, jugar a ser.... la vida en definitiva es eso, JUGAR.
Y cuando le cuente a mi sobrina que quiero empezar boxeo... jaja!
Y ya soy feliz de nuevo. Por lo menos esta mañana de sabado hermosa, aprendiendo a estar sola.





Todo lo que se ve actualmente
es una mujer tendida en el medio del mundo.
Está la cabeza, el cuerpo, y están los brazos y las manos.
Están los lunares del pecho cual constelación de estrellas.
Las piernas y los pies quedan ocultos por una sombra a la derecha.
Un espejo de frente refleja su imagen, imponente.
El torso desnudo dibuja un arco de coordenadas perfectas.
Cada parte del cuerpo figura cómplice de esta imagen
adecuandose al equilibrio lisérgico, mutante.
La mujer de espalda de pájaro, la mujer de espalda de luz.
La mujer con cabeza de flores, la mujer con manos de pez.
Me inclino sobre la base
de que la tierra
no es creación
sino,
descubrimiento.
Y descubro a una mujer tendida en el medio del mundo.
Por detras, las luces de la ciudad resplandecen
distorcionadas por la lluvia que moja lentamente las ilusiones de los traseuntes,
funcionando como aliada de un cuadro perfecto.
La esencia no se cubre con ropas.
La piel es el lenguaje oculto que conviene leerlo lentamente.

Me pregunto cómo se lee a una mujer mirándote a vos, que en un lapso de incoherencia dejé que me tomarás la mano. Ahora pienso que me gustas o que yo te gusto. El problema es ese, yo pienso. Pero ¿quién no lo hace? El juego de la coquetería nunca fue mi preferido. Ante la falta de autoestima siempre elegí lo más fácil: ir al grano. Ahora contengo mis ganas de encontrarte en el pasillo e invitarte al baño. Ya no quiero jugar más, la incertidumbre siempre me hizo mal. No quiero dobles mensajes, ni dobles identidades, quiero tu voz en mi oído, diciéndome cosas bonitas, quiero tardes de mantecol y canciones de las dos, quiero pasear de tu mano los domingos de calor, tomar cerveza y cantar en algún bar.