Fin de año de un año movido. En realidad hace dos días le di fin a mi año, no creo tanto en los almanaques. Es más este año tuvo como 9 meses más o menos.

¿Balance? No lo creo, ando bastante desequilibrada últimamente como para balancearme, me voy a caer. Me propongo equilibrarme, volver a mi eje del cual me salí hace un par de meses, la ansiedad me trajo unos kilos de más, varias cervezas, cajas y cajas vacías de Philip Morris, besos disparados al aire, trasnoches, pensamientos vacios, reflexiones, nuevas complicaciones.
Me encuentro parada en un lugar incomodo (siempre me gusto la incomodidad). Pero es un lugar que me gusta, donde me siento autentica, donde realmente soy.
Es muy intenso pensar en todo lo que sentí, tantas contradicciones, tantos sentimientos que me golpean ahora el recuerdo, que llenan mis ojos de lágrimas y me hacen estremecer. Y me siento y escribo, porque siempre lo hice, porque siempre me fue más fácil entender luego de haber pasado a palabras mis sentimientos. Pero cada vez se complica más.
Pero entonces pienso en la gente que ni siquiera se anima a hacerlo, ni siquiera se anima a escribir, o siquiera a sentir. Miro a las personas que tengo al lado, y me rio. Miro a las personas con las que me cruzo por la calle, busco sus ojos, me esquivan, no me importa. Salgo a caminar un domingo a las 3 de la mañana por el centro de san miguel de Tucumán, luego de una lluvia intensa que libera todo el vapor del día contenido por el cemento. El vapor me abruma, y no tengo miedo como me enseñaron a tenerlo. Y de repente en ese momento se elevan las respuestas a mis dudas, y por unos segundos entiendo todo, comprendo la vida, y todo parece ser fácil. No llego a captar todo y ese momento se termina, desaparece esa nube celestial, me quedo parada en medio de la calle. Lo único que me queda es la sensación de saber que en algún momento entendí todo, y que en algún otro momento lo hare de nuevo. Camino tranquila sin que me importe que me hayan dejado a la espera, sin que me importe tener que estar en un placar, sin que me importe que me cuestionen mis elecciones, sin que me importe que dedos gigantes me señalen. Ya no existe el tiempo, ni el espacio, ya no soy ni somos.
Mi energía me pide compostura ante la realidad, ya que esta solo es holográfica. El crecimiento hoy comienza desde otra parte, desde diferentes viajes. Bienvenida de vuelta.